La arquitectura de marca no es solo un concepto bonito para agregar a la estrategia corporativa. Es la columna vertebral que define cómo una empresa estructura, gestiona y comunica sus diferentes marcas, asegurando coherencia, claridad y una diferenciación efectiva en el mercado.
¿Por qué es tan importante? Porque impacta directamente en la percepción del consumidor y en la eficiencia del marketing. Un esquema bien definido evita confusión, optimiza recursos y permite que cada marca dentro de la empresa tenga una identidad clara y una comunicación estratégica alineada.
Los 4 modelos de arquitectura de marca
No hay una única manera de estructurar una arquitectura de marca. Dependiendo del tamaño de la empresa, su portafolio de productos y sus objetivos estratégicos, se pueden adoptar distintos enfoques. Aquí los cuatro modelos más utilizados:
Monolítica (Branded House): una identidad fuerte y unificada
En este modelo, una única marca madre lidera toda la oferta de productos o servicios, reforzando una identidad sólida y reconocible. La ventaja principal es la consistencia: el reconocimiento de marca es inmediato y no se diluye entre múltiples nombres. Además, la inversión en branding se optimiza, ya que todos los productos heredan el prestigio de la marca madre.
Ejemplo: Google. Desde Google Maps hasta Google Drive, todos sus servicios llevan el nombre de la marca matriz, reforzando su autoridad y confianza en el mercado.
Submarcas (Sub-branding): diferenciación sin perder respaldo
Aquí, la marca principal da origen a submarcas que mantienen su conexión con la identidad original, pero con atributos y personalidad propios. Este enfoque permite diversificación sin perder la credibilidad y el valor asociado a la marca madre.
Ejemplo: Apple. iPhone, iPad y Mac tienen su propio branding, pero siguen asociados a la innovación y calidad de Apple.
Marca respaldada (Endorsed Brand): independencia con respaldo de autoridad
En este modelo, las marcas operan con cierta independencia, pero cuentan con el aval de la empresa madre. Es ideal para generar confianza en nuevos mercados o segmentos sin diluir la identidad de la empresa principal.
Ejemplo: Marriott. Courtyard by Marriott mantiene su identidad y posicionamiento, pero el respaldo de la marca Marriott le aporta credibilidad instantánea en el sector hotelero.
Casa de marcas (House of Brands): múltiples identidades, máxima flexibilidad
Cada marca dentro de la empresa funciona de manera autónoma, con identidad, estrategia de marketing y posicionamiento propios. Este modelo es útil cuando se manejan marcas en sectores distintos o cuando se busca evitar asociaciones entre ellas.
Ejemplo: Procter & Gamble (P&G). Maneja marcas como Gillette, Pampers y Ariel, cada una con su propio enfoque y sin referencias visibles a P&G, lo que evita que la reputación de una marca afecte a otra.
Los 4 modelos de arquitectura de marca
No es solo cuestión de organización interna. Un esquema de marca bien estructurado puede marcar la diferencia entre el éxito y la confusión en el mercado:
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- Evita la canibalización entre marcas de la misma empresa.
- Optimiza los recursos de marketing y comunicación.
- Facilita la toma de decisiones del consumidor, presentando una oferta clara y diferenciada.
- Refuerza la lealtad del público al ofrecer experiencias de marca consistentes.
En definitiva, la arquitectura de marca es mucho más que una estructura organizativa: es una estrategia fundamental para gestionar con eficiencia un portafolio de marcas y maximizar su impacto en el mercado.
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