El posicionamiento de marca no es solo un concepto de marketing; es la percepción que los consumidores tienen de tu marca en comparación con la competencia. En pocas palabras, es la razón por la que te eligen (o no). No se trata de lo que dices que eres, sino de lo que realmente representas en su mente.
¿Cómo construir un posicionamiento sólido?
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- Diferenciación del producto: ¿Qué te hace único? Puede ser calidad, innovación, sostenibilidad o un servicio excepcional. Si no te diferencias, compites solo por precio.
- Comunicación publicitaria: Cada mensaje, campaña y tono de voz debe reforzar la identidad de tu marca. No es solo hablar, es transmitir una personalidad y valores claros.
- Experiencia del consumidor: No basta con prometer, hay que cumplir. Cada interacción con tu marca debe generar confianza, lealtad y un boca a boca positivo.
- Identidad de marca: Tu misión, visión y valores deben estar alineados con la percepción que quieres construir. Sin coherencia, no hay posicionamiento sólido.
El posicionamiento no es un lujo, es una ventaja competitiva
Cuando está bien definido, facilita la toma de decisiones del consumidor. En un mercado saturado, una marca con un posicionamiento claro no necesita gritar para ser escuchada.
Piensa en Patagonia. No es solo ropa outdoor, es una declaración de principios. Sus clientes la eligen porque comparten su visión y confían en sus prácticas.
Si tu posicionamiento es fuerte, el consumidor te elige sin dudar. Porque al final, en un mar de opciones, la marca que deja huella es la que sabe exactamente quién es y por qué importa.
Marketing sin filtros
Este espacio nació como un cuaderno de bitácora para recopilar aprendizajes, lecturas y experiencias del mundo del marketing. Más que una simple recopilación de información, es una respuesta a un entorno saturado de fórmulas mágicas que prometen resultados sin esfuerzo y solo generan ruido.
Aquí no hay humo, solo estrategias reales basadas en análisis, prueba y error.
